Y así, mis queridos acompañantes, con gran satisfacción concluye nuestro encantador paseo por este
bello pueblo, ha sido un verdadero placer guiarles por nuestras pintorescas calles y permitirles descubrir
los monumentos, que, con tanto cariño, preservamos. Espero que hayan disfrutado tanto como yo de
este recorrido por nuestra historia y tradición.
Y, antes de despedirnos, les invito a seguirme hasta el punto donde iniciamos nuestro paseo, para dar
el último homenaje a esta villa, que, como bien saben, guardo en lo más profundo de mi corazón.
Con todo mi aprecio, Doña Victoria Garci de Mora les desea lo mejor en su camino.