Bienvenidos, viajeros del tiempo. Soy Doña Victoria Garci de Mora , descendiente de los castellanos que llegaron a esta ciudad en tiempos de guerra, luchando contra los árabes que dominaron estas tierras durante siglos. Sobrina de Beatriz de Mora y Ponce de León, Madre Abadesa del Convento de las Mercedarias, he crecido entre piedras labradas por canteros y arquitectos. Recorrí sus calles estrechas, de aires morunos, donde las sombras del sol se proyectan sobre muros de cal y piedra, rodeada de iglesias y capillas llenas de historia.
Arcos crece, y sus calles se llenan de bullicio. El mercado resuena con pregones, risas y los gritos de quienes venden pan y hortalizas. En los alrededores del castillo, las piedras envejecen doradas por el sol, desgastadas por la lluvia. El sonido de los martillos sobre el cincel y las ruedas de los burros cargados de piedra marcan el ritmo de la vida. El Guadalete murmura a sus pies, mientras el viento de levante arrastra el aroma de los naranjos en flor.
El Barroco ha llegado con su exceso, pero para mí, es pura ilusión y vida.
¡Acompañadme en este viaje! Contemplad la majestuosidad de los monumentos, oíd el repique de las campanas y dejad que el aroma de los dulces de las monjas os envuelva. Vivid Arcos con todos los sentidos. Seguidme, que la historia nos aguarda.