Nos encontramos ante una de los lienzos de nuestra muralla, las cuales se ampliaron en los tiempos de la Taifa de Arcos (s. XI), fueron reforzadas por los almohades (s. XII) y han sido reformadas hace menos de un siglo (s. XIV). Un trazado que forma una línea curva entre las Peñas de Arcos, que en tiempos pasados fueron de gran importancia en la defensa y protección del frente sureste de la ciudad frente a posibles ataques enemigos.
Hace unos días, mientras caminaba por la Calle de las Jabonerías para visitar a uno de mis pacientes, escuché casualmente una conversación entre el alcaide y un mercader que expresaba su descontento por el difícil acceso a la Plaza del Castillo por la Vieja Puerta del Cómpeta (de la que hablaremos más adelante)... Precisamente conversaban sobre una nueva Puerta que construirán en este punto para facilitar el camino hasta la parte más alta para mayor comodidad de mercaderes y el transporte de sus mercancías.
Esta nueva Puerta, -según decía el alcaide- se le nombrará 'de Matrera'13 y será un acceso más directo y transitable que permitirá mayor entrada de mercancías y abastecimientos a nuestra ciudad”.
Según he podido saber, gracias a un amigo, maestro de obras, la construcción de esta nueva puerta será crucial, ya que la Puerta del Cómpeta, muy cercana a este tramo de la muralla, ha demostrado ser totalmente ineficaz para estos fines. Su ubicación junto a la peña y diseño en recodo dificulta el paso de los habitantes de la Cuesta del Cómpeta, así como el paso de mercaderes y de gentes procedentes de las villas de la Sierra, lo que ha hecho que la ciudad se vea limitada en el acceso por esta parte de la ciudad. Por ello, esta nueva puerta, más amplia y ancha, permitirá un camino más directo a la parte más alta de Arcos.
En este punto, junto a la futura Puerta, se encuentra la torre albarrana14, una construcción defensiva de época andalusí que, al estar separada de la muralla principal, servía como una extensión de la defensa muraria, proporcionando un punto de vigilancia alejado del lienzo amurallado y un refuerzo estratégico al conjunto de la fortificación. La torre albarrana permitía a los defensores vigilar no solo las inmediaciones de la muralla, sino también las rutas que conducían hacia la villa, convirtiéndola en un punto clave para la protección de Arcos.
Al lado de esta torre, se encuentra la poterna15, una pequeña puerta secundaria ubicada en un lugar semi-oculto junto a la Torre de Matrera16, permitiendo a los habitantes intramuros salir o entrar sin llamar la atención ni ser vistos. Esta poterna, aunque de acceso limitado y estratégico, tenía una gran importancia en momentos de urgencia o cuando era necesario permitir la entrada o salida discreta de algunos individuos o mercancías sin comprometer la seguridad de la ciudad, o incluso en un posible asedio, en el que la poterna podía actuar como salida, permitiendo a los defensores escapar del cerco al que les habían sometido los sitiadores.
La muralla no solo es defensa, sino también límite entre ámbitos urbano y rural, entre la seguridad de la villa y los riesgos que acechan desde el exterior. Este proyecto de mejora refleja el equilibrio entre la protección y la comodidad para los arcenses. Sigamos, por tanto, con nuestra visita, conscientes de cómo la historia de la muralla que nos rodea ha ido adaptándose a las nuevas necesidades de nuestra ciudad, mientras se mantiene fiel a su misión defensiva.
13Fortaleza andalusí del s. IX pertenciente al alfoz de Arcos dominada por musulmanes y cristianos de manera intermitente en pleno territorio fronterizo entre el Reino de Castilla y el Reino de Granada, hasta la conquista definitiva de la comarca.
14Visible desde C/. Cardenal Spinola.
15Actualmente en C/. Cardenal Spinola.
16Uno de los 8 torreones que defendían esta parte de Arcos (ver plano de la siguiente parada).