Mira abajo, el río no solo ha dado refugio a la naturaleza, sino también a la historia de Arcos. Entre la
vegetación, aún se alzan las ruinas del Molino de San Antón, testigo de una época en que el Guadalete
proporcionaba sustento. Este molino y otros a lo largo del cauce transformaban la corriente en trabajo y
prosperidad. Escucha el agua, siente la brisa, y piensa en las manos que dependieron de este río, cuya
historia aún fluye sin cesar. Ahora, acompáñame, te prometo que el siguiente punto es espectacular.