¿Recuerdan, mis estimados amigos, cuando mencioné la rivalidad que antaño existió entre la Iglesia de
Santa María y la Iglesia de San Pedro? Pues bien, nos encontramos ahora ante esta última, una joya de
gran relevancia histórica y arquitectónica que se erige con dignidad en nuestro querido Arcos.
La Iglesia de San Pedro, de una imponente presencia, guarda en su interior la devoción y el arte de
nuestros ancestros. Su torre, erigida en el año de gracia de 1727, aunque relativamente reciente, destaca
como un símbolo de la fortaleza de nuestro pueblo. Fue construida por el maestro Manuel Gómez, y los
maestros canteros Fernando Porrúa y Antonio Fernández, vecinos de nuestra villa, se encargaron de
extraer de las canteras de Espera los sillares necesarios para dar forma a la portada y la base de la
torre. Tras las secuelas del temblor que sacudió Lisboa, el arquitecto Pedro de Silva, en 1759, erigió el
cuerpo de campana que hoy corona la iglesia.
Esta iglesia no solo se alza como un monumento, sino que también es un refugio de fervor y
espiritualidad. Cada Viernes Santo, se viste de solemnidad, y al caer el sol, el pueblo se sume en un
manto de silencio mientras la solemne procesión del Santo Entierro, con la Virgen de la Soledad y el
Cristo del Perdón, inicia su marcha. El paso de la imagen recorre las más bellas calles de nuestra
localidad, calles que guardan la esencia de generaciones pasadas.
El aroma de la cera de las velas se mezcla con el incienso que llena el aire, y en cada paso de la
procesión, el murmullo de las oraciones se eleva, como un himno de devoción. Las sombras de las
casas, al igual que nosotros, se arrodillan ante la grandeza de la tradición, y es en ese preciso momento
cuando el pueblo entero parece detenerse, dejando que el alma se embriague con la quietud y la
reverencia del acto.
Y ahora, mis nobles acompañantes, sin necesidad de movernos un solo paso, basta con girarnos
levemente para descubrir a nuestra espalda, un tesoro de nuestra historia: el Palacio del Mayorazgo,
que se alza con nobleza ante nosotros