A nuestra izquierda se encuentra el Convento de Nuestra Señora de las Nieves, un lugar de gran
trascendencia histórica. Fundado en 1675 por los Padres Jesuitas bajo el nombre de Colegio de Santa
Catalina, esta institución estuvo al servicio de la educación hasta que, en 1767, tras la expulsión de la
Compañía de Jesús de España por el rey Carlos III, el convento pasó a manos de los Padres Mercedarios
en 1785, gracias a una concesión real.
En su interior, se venera con gran devoción a Nuestra Señora de las Nieves. Según la tradición, esta
venerada imagen fue hallada por unos pastores en el siglo XIII, ocultada por los cristianos durante su
retirada frente a los musulmanes. En tiempos de sequía, la imagen se saca en procesión por las calles,
pidiendo con fervor su intercesión para que caiga la lluvia. En 1640, el Cabildo, respondiendo al fervor
popular, proclamó el 5 de agosto como la fiesta en su honor. Además, en 1737, fue nombrada copatrona
de Arcos, consolidando su vínculo con el pueblo.
Hoy en día, nuestra patrona es Nuestra Señora del Rosario, quien ocupa el título de protectora y guía
espiritual de la localidad, venerada por todos los habitantes de Arcos con inmensa devoción.
Síganme, nos dirigimos ahora al Monasterio de las Monjas de la Purísima Concepción, nuestro siguiente
destino